A Víctor Hugo.
Mañana, mucho antes que nazca el alba,
Los velos abandonaré del lecho.
Y rodeando el rostro una manta blanca
Ocultaré mi demacrado cuerpo.
Recorreré el camino hacia tu casa
Y libres solos los ojos deshechos,
Velaré si acaso tu sombra pasa
Por la faz del amanecer espeso.
Cuando vea que despiertas, tranquilo,
Volveré a mi hogar sin luz, sin delicias,
Para envolverme de nuevo en silencio.
No temas si presientes que te miro.
Si mi velo es una mortaja de día
Mi alma te ama desde el ocaso eterno.
Escrito por: Emiliano Canto Mayén
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