
Un día cualquiera era,
en nuestra Facultad
un día en que una sorpresa,
la muerte nos iba a dar,
pues nadie esperaba que ese día,
al salón 22 iba a visitar.
Todos estaban viendo
vídeos sobre religiones,
cuando se asomó la muerte
y a los hombres se les cayeron los pantalones.
Las mujeres fueron las valientes,
ya que a la muerte quisieron entretener,
pero la ladina parca sabía sus planes,
y ellas no lo iban a echar a perder.
Uno por uno se fue llevando al panteón,
y hasta la maestra se encuentra,
ya tumbada en un rincón.
A Cachi, a Miranda, a Xool y a Dirce
los llevó en un mismo costal,
y de forma separada y en un carruaje,
llevó a esa personita especial.
Ya descansan Gaby, Fabiola y René,
con ellos están Vanessa, Alejandro y Josué
Isabel y Roberto, y los dos Giovanni también.
Ya descansan en paz todos los del salón 22,
ya no podrán regresar al salón,
ya no verán más religión,
sin embargo, la muerte les concede permiso,
para que, de su personaje, hagan su exposición.
Y con ésta me despido,
esperando que haya sido de su agrado
esta calaverita que para ustedes he creado.
Autor: Giovanni Hernández
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