Cuando la balanza del Altísimo
Juzgue mis pecados,
Cuando el peso de mis vicios
Me hundan en la condena ardiente
Diré cuánto te amé
Y seré redimido como un mártir.
Cuando los ángeles del paraíso
Rehúyan mis miradas,
Asqueados de mi rostro repugnante
Diré cuánto me quisiste
Y besarán mis llagas
Como si fueran tus labios.
Cuando todo esté perdido
Cuando la energía y el cuerpo desistan
Derrotados ante la muerte,
Pronunciaré tu nombre
Y resucitaré inmortal, victorioso
Porque tú me diste la vida, la salvación y la fe.
Escrito por: Emiliano Canto Mayén
4 de agosto de 2008
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