http://zonaliteratura.com.ar/?page_id=895
Estoy en Barcelona por tercera vez. No recuerdo como llegué pero estoy parado frente al módulo de cobro del Teleférico de Montjuic. Me encuentro indeciso porqué no estoy seguro de abordarlo, quizá por costoso o quizá por la angustía, la excitación y el vértigo que provocan la espectacular vista que promete.
En términos reales, el precio es accesible pero no estoy seguro si para mí. Llegan más personas dispuestas a pagar. No quiero enfadarlas haciéndoles esperar por lo que me decido de una buena vez. Meto la mano derecha en la bolsa de mi pantalón y saco un buen puño de monedas de 10 y 20 céntimos, en su mayoría, que coloco en mi mano izquierda.
Reunir y contar la cantidad requerida no es tarea sencilla cuando de súbito, los hilos mágicos del destino hacen que aparezcas tú, mi morena del caribe venezolano. Eres ella, la que sólo habita en mis pensamientos. Eres tú, quién intensifica mis sueños.
Te acercas susurrándome algo al oído, mientras colocas otro puño de monedas plateadas de 5 centavos mexicanos sobre mi mano que de por sí ya se encontraba llena, ahora rebosante. Al notar mi torpeza tratando de manipular dichos metales, coges mis manos al tiempo que percibo que sustraes dos euros discretamente. Ahora me siento asaltado y engañado por ti, la mujer que gobierna mis sueños, que con tus encantos has logrado distraerme, eludirme.
Una maraña de sensaciones me ataca y la única respuesta posible en este momento es atraerte a mi cintura con la misma mano izquierda que pretendía atesorar las monedas. Puedo sentir tu aliento, que con tus labios me tienta y me coquetea. Contenerse ya es inevitable. Te robo el aliento, pruebo tus labios, me pierdo en ellos y las monedas caen componiendo una melodía que se funde con el momento.
Reacciono. Busco las monedas en el suelo, ya no quedan muchas. En tal momento veo que entre el montón había una moneda de 5 euros (a pesar de que no existan monedas con esa denominación) que justo un niño acaba de tomar junto con las demás. Siento un poco de frío y se la pido. Se niega como es de esperarse, argumentando que la moneda no estaba atada a un llavero. Tratando de negociar con él, le digo algo como: “Los llaveros son para las llaves, las monedas no necesitan. Te la regalaría, pero si fuera una ocasión diferente. Te la pido, no porque te hayas portado mal, sino porque ahora 5 euros es mucho para mí. De verdad, los necesito.”
Pongo cara de súplica. El niño lo medita al tiempo que me pregunto yo mismo cómo haré para volver a mi hogar si me he quedado sin fondos. Instintivamente volteo para atrás buscando una respuesta y mi morena ya no está. La busco con los ojos y no la encuentro. Quizás nunca estuvo y sólo soñaba despierto.
Regresan mis ojos y mis pensamientos a donde el niño. Él también ya se ha ido. Cierro los ojos.
Escrito por: Giovanni Garinian
loading...
loading...
-
[...] This post was mentioned on Twitter by Giovanni Garinian, Giovanni Garinian. Giovanni Garinian said: Nuevo Post: Negociando con un Niño en Montjuic http://bit.ly/91zV7E [Sueño Erótico] #elm #fb [...]
ESTE CUENTO PARTICIPA DEL CONCURSO “UN CUENTO EN MI BLOG”. Si te gusta, entra a http://zonaliteratura.com.ar/index.php/2010/09/26/negociando-con-un-nino-en-montjuic-cuento-de-giovanni-garinian/ y vota “pulgar arriba” al final del cuento. Es un botón pequeño y amarillo.
Muchas gracias por su apoyo, lectores.
loading...