No somos prisioneros del sistema económico. Somos parte de él. Así como el sistema nos influencia, nosotros tenemos cierto grado de influencia también en él. Un sistema no es nada menos que un grupo de partes que interactúan entre sí con un propósito común: no salirse de la norma, mantener un equilibrio.
Esto suena fácil si no existieran factores externos que atentan con este propósito. Pero eso no es posible con los sistemas abiertos, que son la mayoría. Por algo, los sistemas cuenta con un mecanismo de control o caja negra, que en este caso somos nosotros, los decisores, encargados de mantener el equilibrio, la norma.
En el mundo real nunca se alcanza la norma. Es un objetivo constante, una lucha sin fin que motiva el crecimiento y desarrollo de las empresas. La que sienta que está de acuerdo a la norma corre el riesgo de estancarse. Eventualmente, habrá empresas que sean superadas por el sistema. Estas cosas a veces pasan. Nosotros, los gerentes y empresarios, trataremos de que no nos pasen y al menos siempre seguir aprendiendo para no hundirse junto con el sistema.
Por último, quiero hacer énfasis en que si no podemos vencer al sistema, ya que sería antinatural, lo que sí podemos hacer es mejorar vastamente nuestro desempeño dentro de él por medio del aprendizaje.
GG.
Respuesta a: ¿Prisioneros del Sistema, o Prisioneros de Nuestro Propio Pensamiento?
Pregunta formulada en:
La Quinta Disciplina
P. Senge
Capítulo 3
loading...
loading...